En la verdad de tu Nivel de Conciencia te digo:

Bienaventurado el soñador porque hace de la trama de esta vida un sueño donde viaja de estrella en estrella y construye un lugar entre los pétalos de las flores y mira a sus hermanos del mundo como sonámbulos sin rostro.

Bienaventurados aquéllos que sienten que la Mano del Sufrimiento les zarandea sus cuerpos, de los que no pueden escapar, y una y otra vez templan su soberbia y su ira hasta convertirlas en dóciles entre las Manos cariñosas de la vida.

Bienaventurados los que observan, porque saben leer en el Libro de la Existencia y pueden llegar a comprender el porqué de sus pasos.

Bienaventurados los que no tienen techo ni muros donde cobijarse de las inclemencias del tiempo de las circunstancias, porque su techo es su cabeza y sus muros su propia piel y allí donde van, va su casa y por la ventana de sus ojos pueden mirar infinitos paisajes.

Bienaventurados aquéllos por los que el mundo mira al mundo y siente misericordia y anda a socorrerse, porque ellos son como el bálsamo que cierra las heridas, como las plaquetas que cortan el flujo de la sangre.

Bienaventurado tú, pequeño ser, aparentemente insignificante, que vas detrás de todos y recoges sus migajas; que ocultas la mirada porque no te enseñaron a mirar cara a cara al Sol. Bienaventurado tú, porque también de ti necesita el mundo y también tú das mucho en tu silencio. Déjame lavar tus pies de sufrimiento y abrazar tu cuerpo de tristeza, porque en ti me necesito.

Bienaventurada tú, mujer, porque a través de ti la vida se expande y se conoce y se ama y se besa.

Cayetano Arroyo.

Más allá de mí mismo también soy Yo

La pequeña llama que mantengo en el santuario de mi corazón prende en mi

ser y se vivifica alegre a cada momento entre las Manos de la Vida.

¡Si esta llama en­cendiese todo cuanto toca, hasta hacer una estrella de Gaia,

merecería la pena mi velar continuo porque no la apague el frío de esta Gran Noche del

 Mundo!

EL AUTOR.

                                           

He contemplado con los ojos del Espíritu el hogar donde se han abierto mis ojos a la conciencia. He contemplado con los ojos de mi espíritu su techo cubierto de estrellas y también he contemplado sus campos y sus ríos y a todos mis hermanos los seres que con su vida hacen la vida de Todo el Todo de ésta mi casa. Y he visto que la variedad en los vehículos que utiliza la vida para cubrirse es grande. Y he visto que era como infinita en su variedad.

   He salido de mi casa al mundo para contemplarlo desde las Manos del Aire y he visto que era hermoso como una turquesa y brillante como una aguamarina. Pero también he visto que mis hermanos, los hombres de piel blanca, andan sobre él sin mirarlo, porque sus cabezas están como nubladas por la enfermedad del por qué y sus corazones han olvidado el hilo que une, como a las perlas de un collar, a todas las formas de vida de nuestra casa común.

   Y he contemplado que en todas las partes donde ellos viven se levanta como una postilla sobre la piel de Gaia. Y en todas partes donde ellos habitan apenas se puede respirar, el limpio espíritu del aire, ni se puede oír el murmullo cristalino de los torrentes, ni se entiende el fin de la vida, porque se han abandonado en las manos de las máquinas que ellos mismos han construido.

   ¡OH, Gaia! ¿Qué te ocurre? ¿Qué te han hecho a ti, amplia Asia?, con tu rostro de estepas donde corrían los caballos salvajes. Donde nació como la flor del azafrán la raza amarilla y perfumó durante incontables edades con su filosofía el tiempo de los hombres.

   ¿Y a ti, bella e inquieta Europa?, donde las estrellas hicieron nacer a los hombres de piel blanca, que dividieron en canciones tu corazón y pusieron fronteras a las ideas.

   ¿Qué te ocurrió a ti, maravillosa África., donde la raza negra vivió en la armonía y donde tus jardines siempre fueron saturados de vida por las Manos del Sol.

   ¿Y a ti, tranquila América?, donde los Tolztecas se doraban bajo el firmamento y acariciaban los secretos de la vida para adentrarse en el sueño de Gaia.

   ¿Y a ti, solitaria Oceanía?, silenciosa en tus desiertos interiores, desgajada sobre el mar. ¿Qué te han hecho a ti?

   ¿Qué te han hecho a ti, blanca Antártida?, para que empieces a deshelarse, ahogando las costas del mundo.

   ¿Y a ti, esbelta Groenlandia, qué te han hecho a ti?,para que estés en silencio, como perdida.

   ¿Qué están haciendo en tus mares, ¡OH, mundos, donde apenas si pueden ya vivir nuestras hermanas las ballenas y prefieren suicidarse en las playas de arena de los hombres. Y los delfines luchan contra el tiempo por entender a los humanos y, así, estudiar sus desatinos.

   He visto muchas civilizaciones abrirse como una flor sobre mi mundo. Y he visto que su perfume duró el tiempo de una inspiración del mundo. He visto como se deshojaban y secaban bajo la mirada eterna de las estrellas distantes. Muchas hicieron de sus tierras un jardín donde andaba la Armonía y otras hicieron de sus tierras un desierto donde andaba la muerte.

   Me he visto con la piel de muchos colores para mirarme en el hombre y, desde el hombre blanco, sólo me veo angustiado y enemigo de mí mismo. Como si la vida en sí misma fuese su enemiga, y como si debiese andar en la oscuridad de la noche, alumbrándose con luces artificiales, como un ladrón en su propia casa.

   Porque el hombre blanco ha esclavizado al hombre de piel negra y ha casi exterminado a los hombres de piel dorada y ha doblegado como el viento doblega a un junco a los hombres de piel amarilla. Ha entrado en sus casas profanando sus costumbres y llevándoles su concepto de Dios como una imposición. Y ha hecho oídos sordos a la sabiduría que ellos custodiaban para sus hijos y los hijos de sus hijos.

   Cuando agonices, hombre blanco, ¿qué dejarás tras de ti? ¿Qué podrán contar tus hijos a los hijos de tus hijos?, si apenas quedarán pajarillos en los cielos bajo los que germina tu civilización. Y apenas ya cantan por las noches las ranas a orilla de lo que fueran ríos cristalinos donde abundaban los peces y ahora son nauseabundas cloacas donde el aliento de la vida se ha ido.

   Para sobrevivir, has destruido la vida. ¿Cuándo empezarás a reponer a la Santa Naturaleza lo que le has robado? Cuando ella venga a pedirte cuentas, ¿con qué cubrirás tu desnudez y cómo justificarás tu conciencia?

   ¿Qué ídolos son los de tus hijos? ¿Con quién sueñan tus hijos?, sino con ídolos efímeros que tú les has creado por medio de la televisión. Al menos, antes soñaban con sus padres y con los padres de sus padres, para irritarlos en su gloria y su altruismo; hoy sólo sueñan con ídolos de papel, montajes efímeros y vanos, sin fondo.

   Has llenado de comunicaciones todo el mundo pero para difundir la discordia.

   Has llevado las imágenes del mundo a todos los hogares de los hombres, pero para adentrarlos en la intranquilidad y la mecanicidad ciega.

   Has creado vehículos rápidos que unen los lugares más distantes. Pero te has olvidado de tu corazón que está y late junto a ti.

   ¿De qué te sirve colonizar otros mundos si cada vez desconoces más aquél donde vives cuando a solas te contemplas?

   ¿De qué te sirve vanagloriarse de haber observado la pequeñez del átomo y la grandiosidad de las estrellas si eres un esclavo en un mundo de esclavos y apenas sabes ser amigo de tu propia conciencia?

   La civilización que has creado pasará sobre la historia de " mundo Gaia como pasa una nube oscura por el cielo, tapando al Sol de la Vida. Espero que, tras de ella, nos demos cuenta más ampliamente de la importancia de sus rayos.

   Mira a la Santa Naturaleza, aun con todo cuanto le haces, aun con toda la fuerza con que la hieres, todavía perfuma tus atardeceres y llena de flores tus campos. ¡Hasta cuándo se resignará a tu violencia!

   Mas he visto con la luz de la esperanza, y he dicho:

   Tal vez el hombre blanco tenga que andar aún muchas lunas siguiendo el curso de los cielos para hacer lo que el hombre dorado hizo sobre su tierra y lo que el hombre negro hizo sobre la suya y, también, el hombre amarillo.

   Tal vez el hombre blanco algún día permita que todo se abrace y entonces toda la Tierra será una pradera donde la Paz y la Armonía se den la mano. Porque no cabe duda de que el hombre blanco, por primera vez, ha creado el concepto de mundo; pero ahora, lo primordial es cuidarlo y desterrar la violencia a través del diálogo y el Amor Consciente.

   Gaia está despertando a la conciencia de sí a través de todos los seres humanos. Gaia se despereza de su infancia plagada de inconsciencias. Gaia abre sus ojos a sus Hermanos del Cielo.

   Veo cómo una luz nace en tu frente. ¡OH, Gaia! Y cómo tu corazón dividido en múltiples sentimientos de naciones poco a poco se va armonizando hasta que se haga un solo sentimiento en un solo corazón. Tu corazón... el corazón de todos. Que así sea.

 

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